Él me mira y rozando sus labios comienza su vuelvo una palabra que dice 'Eternidad'. Sus ojos buscan los míos, y sin poder encontrarlos comprende con dolor el silencio.
Yo, en silencio, no respondo. Estoy cono una enhiesta roca en medio de una cascada. La serenidad no sólo no se va, sino que me invade. No hay nada que decir. A veces las palabras están de más, y cualquiera de ellas no sería más que un insoportable filo tallando la superficie más profunda del alma.
Él ya no me mira. De sus ojos emergen dos lágrimas de sangre que van marcando su recorrido en el rostro pálido. Yo le sonrío, con compansión, pero no de él, sino de mí.
El eterno retorno es más complicado de lo que generalmente se piensa. El universo contiene miles, millones, infinitos puntos, y uno, si un cuerpo grácil lo acompaña, danza entre ellos, como una nube en el cielo. Como el fuego devorando la leña, o quizás simplemente como un Amor eternizándose más allá de toda forma, de todo tiempo, de todo espacio o incluso de si mismo.
miércoles 4 de noviembre de 2009
Sueños de sombras y colores
El entramado de los sueños está hecho del mismo material que la realidad. Será por eso que la sensación que me dejan es tan real.
miércoles 21 de octubre de 2009
Silencio y Soledad
No soy más que un hermano del silencio y novio de la soledad. Necesito del ruido para encontrar mis límites, para darme forma y tener una delimitación a través de la cual desplazarme. Necesito de las mujeres para poder volver a enamorarme una y otra vez de la soledad, para refrescarla, para volver a necesitarla. Para retornar a ella arrepentido, como si en realidad nunca hubiese necesitado abandonarla.
De aventuras y muertes
"Todo goce vive gracias al espíritu. Y toda aventura gracias a la cercanía de la muerte, en torno a la cual gira el aventurero."Ernst Jünger
domingo 11 de octubre de 2009
Tao
Que dicha infinita que son esas mujeres que transmiten alegría y vida.
Que dicha infinita que son las amigas.
Que dicha infinita que son las amigas.
lunes 5 de octubre de 2009
"Las cinias, que veo palidecer y morir lentamente en el jarrón, me hacen vivir una danza de la muerte, una aceptación mitad triste, mitad exquisita de lo perecedero, pues lo perecedero es justamente lo más bello, pues la muerte misma puede ser tan bella, tan floreciente, tan digna de ser amada."H.H.
miércoles 30 de septiembre de 2009
Oración del paracaidista combatiente en Argel
Dame Dios mío lo que te queda,
dame lo que nadie te pide.
No te pido el reposo, ni la tranquilidad.
Ni la del alma, ni la del cuerpo.
No te pido la riqueza, ni el éxito, ni la salud.
Tantos te piden eso Dios mío,
que ya no debes tenerlo.
Dame Dios Mío lo que te queda.
Dame lo que otros no quieren.
Quiero la inseguridad y la inquietud.
Quiero la tormenta y la lucha.
Dámelo, Dios mío, definitivamente.
Que yo esté seguro de tenerlo siempre,
porque no siempre tendré el coraje de pedírtelo.
Dame Dios Mío lo que te queda.
Dame lo que otros no quieren.
Pero dame también el coraje, la fuerza y la fe.
dame lo que nadie te pide.
No te pido el reposo, ni la tranquilidad.
Ni la del alma, ni la del cuerpo.
No te pido la riqueza, ni el éxito, ni la salud.
Tantos te piden eso Dios mío,
que ya no debes tenerlo.
Dame Dios Mío lo que te queda.
Dame lo que otros no quieren.
Quiero la inseguridad y la inquietud.
Quiero la tormenta y la lucha.
Dámelo, Dios mío, definitivamente.
Que yo esté seguro de tenerlo siempre,
porque no siempre tendré el coraje de pedírtelo.
Dame Dios Mío lo que te queda.
Dame lo que otros no quieren.
Pero dame también el coraje, la fuerza y la fe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
