lunes, 20 de octubre de 2008

XL

I.

Al abrir hoy los ojos
a la luz, he pensado
-por vez primera-
con gusto -¡corazón mío!- en la muerte.

II.

Ha sido igual que otro
nacer, como un entrenacer,
entre el nacer primero
y el último, el morir.
Y los recuerdos
de mi vida de antes, se han quemado
en el sol grande del olvido.

III.

Vida segunda, ésta,
tan serena, tan llana,
con la conciencia toda
en todo -y yo de pie,
al lado mío-, para siempre,
sobre la fuente pura
de la eternidad.
¡Vida
segunda, verdadera vida
de aquí; reino completo;
madurez de la frente
-¡oh juventud del corazón!- y agosto
del alma, fruto de la carne!

Y IV.

... Ahora, ¡qué tranquilo
recomenzar la senda con cimiento
firme, hacia todo,
...o, es lo mismo, hacia la nada!
Juan Ramón Jiménez

jueves, 16 de octubre de 2008

XXXIII

De pronto, me dilata
mi idea,
y me hace mayor que el universo.

Entonces, todo
se me queda dentro. Estrellas
duras, hondos mares,
ideas de otros, tierras
vírjenes, son mi alma.

Y en todo mando yo,
mientras sin comprenderme,
todo en mí piensa.

Juan Ramón Jiménez

miércoles, 15 de octubre de 2008

Testamento de Ion Motza (extractos)


"Aquellos que cayeron muertos por las balas enemigas
marchan al paso junto con los que quedaron."

Queridos y demasiado probados padres míos y amadas hermanas.

Dios ha querido que sea así.

El dolor es grande, inmenso, lo sé. Y me estremezco de preocupación al pensar que tal vez no tendréis las fuerzas suficientes para soportarlo.

Pero, queridos padres míos, procurad ver junto a vuestro dolor toda la belleza de nuestro gesto: ¡Se ametralla el rostro de Cristo! ¡Se bambolea el fundamento cristiano del mundo ¿Podíamos nosotros permanecer impasibles?

(...)

Así he comprendido el deber de mi vida. ¡He amado a Cristo y he marchado feliz a la muerte por Él! ¿Por qué os afligís más de lo debido, cuando yo tengo salvada mi alma en el reino de Dios?

(...)

Y perdonadme, queridos padres míos, toda la pesadumbre que os haya dado en toda mi vida.

Si os causé pesadumbre fue por amor a Dios y a la Patria.

Ahora os abrazo con todo el corazón y estoy seguro de que vais a cumplir mi deseo de afrontar el dolor con firmeza y confianza en la misericordia de Dios.

Vuestro muy amante

Ionel

***

Querido Cornelio:

Me muero, Cornelio, lleno de bríos y de felicidad por Cristo y la Legión. No pido recompensas, ni nada, sino solamente victoria. Y os suplico que tengáis piedad de mis hijos.

Te deseo el apoyo de Dios y la victoria lo más pronto posible. Soy feliz y muero contento, con la satisfacción de que he sido capaz de sentir tu llamada, de comprenderte y de servirte. ¡Puesto que eres el Capitán!

También te he molestado a sabiendas y sin quererlo.

¡Perdóname! Sin embargo, jamás he faltado a la más estricta fidelidad legionaria y a la fidelidad hacia ti, Capitán. No he hecho bastante por la Legión en las últimos años, pero he creído y creo en ti, y frente a esta creencia no he pecado ni siquiera una vez ni en el repliegue más escondido de mi conciencia.

Y haz, Cornelio, de nuestra patria, una, tierra hermosa como el sol, poderosa y obediente a Dios. ¡Viva la Legión!
Motza






















¡Ion Motza!
¡Presente!

Despertar

¡Quisiera siempre ser para ti, vida,
como la flor, que tras la noche
del atesorador sueño infinito
de sus hojas cerradas,
da, en un punto, al abrirse con el día,
toda la esencia de su sueño!

Juan Ramón Jiménez

sábado, 11 de octubre de 2008

Fui imaginado por un segundo, y ese fue el error primigenio, el eco del pecado original.

Sin el pecado no habría mundo, y Dios se aburriría mirándose el ombligo.

El pecado es pecado para el hombre, no para Dios.

¿Cómo has de comportarte en el día a día? ¿Cómo Dios o como Hombre?

Quizás como ninguna de las dos cosas.

Quizás sólo como un eco del error, de la vida, de la gloria,
y finalmente, como un amante de la muerte, mi verdadera Madre.

Es que hay hombres que nacemos de atrás para adelante,
curiosamente.

viernes, 10 de octubre de 2008

El sentido último y profundo de la libertad, se asienta tal como sobre una piedra angular, en el hecho de que es posible el sacrificarla por propia voluntad.

domingo, 5 de octubre de 2008

Quien opina que el ascenso es más fácil que el descenso, es porque nunca ha estado en la cumbre.