lunes, 9 de febrero de 2009



¿Ya te has cansado de vagar por demasiado tiempo en el desierto de ti mismo? ¿Te has hastiado demasiado de la quietud contemplativa y de las arabescas formas de los demonios de tus valles? ¡Pues entonces retorna nuevamente a los hombres y a su mediocre devenir! Pero una cosa has de ya haberla aprendido en las rocas de la experiencia: son demasiado chato todos ellos. No poseen profundidad, y quien entre ellos se sumerge, muy pronto ha de encontrar su fondo más profundo. Ten cuidado de su suciedad, y peor aun, ¡De lo que ellos llaman su hermandad y su humanidad!

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